Arun Raste
*,
Enero de 2006
Después
de seis días de posturas públicas y de regateo,
los negociadores en la Conferencia Ministerial
de la Organización Mundial del Comercio celebrada
en Hong Kong no han hecho progresos significativos
acerca de las problemáticas que estaban en
el corazón de las negociaciones de la ronda
de Doha, a saber cortes en los aranceles sobre
productos agrícolas, liberalización del comercio
de los bienes industriales y apertura de los
mercados de servicios. El acuerdo ratificado
por los Ministros preve 2013 como fecha límite
para poner fin a los subsidios a la exportación
sobre productos agricolas, la extensión de
una ayuda para los estados más pobres de la
OMC y ofrecece poco o nada a los productores
de algodón africanos. Un acuerdo en Hong Kong
se ve como vital, responde a las esperanzas
de la OMC de lograr la redacción de un anteproyecto
de tratado de comercio en 2006, lo cual inyectaría
billones de dólares en la economía mundial
y sacaría a millones de personas de la pobreza.
Era predecible que las reacciones fueran
muy distintas. "El alivio en la sala es palpable.
Todos compartimos el sentimiento que lo logramos,
no completamente... pero con un ímpetu para
terminar la Ronda en 2006 " - indican las
notas del diario de conferencia de Pascal
Lamy. Mientras los países en vía de desarrollo
le dieron una cauta bienvenida, India acoge
favorablemente la revisión del anteproyecto.
"Después de haber dado muchas vueltas, ahora
parece estamos iniciando una agenda de desarrollo",
dijo el Ministro de Comercio e Industria Kamal
Nath que representaba a la India.
Como resultado de los seis días de intensas
negociaciones y regateo entre naciones ricas
y pobres, se aprobó un texto de compromiso
que fue aceptado por los 149 goviernos miembros
reunidos para la conferencia ministerial en
Hong Kong. Propone la eliminación de los subsidios
a la exportación para el algodón--una problemática
sensible para los Estados Unidos--en 2006,
y fija el 30 de abril de 2006 como fecha límite
para alcanzar un anteproyecto de acuerdo para
el ciclo más amplio de Doha. Deja abierta
la posibilidad de desmantelar los subsidios
para el algodón de las naciones ricas, --
una demanda africana clave--, más rápida y
ambiciosamente que en virtud de cualquier
fórmula general que se acuerde en el futuro.
Inicialmente, estaba programado que la Conferencia
de Hong Kong terminara con la firma de un
anteproyecto de documento para Doha, pero
las divergencias eran tan grandes entre los
estados presentes en la conferencia que la
OMC optó por bajar el listón y buscar un pacto
más modesto. Para los Países Menos Adelantados
(PMAs), el texto ofrece el acceso libre de
derechos y de contingentes sobre por lo menos
97 por ciento de todos sus bienes para 2008,
cayéndo muy cerca de su demanda de 99.9 por
ciento.
"Convenimos en asegurar la eliminación paralela
de todas las formas de subvenciones a la exportación,
y disciplinas sobre todas las medidas relativas
a la exportación que tengan efecto equivalente
que ha de completarse para fines de 2013",
afirma la declaración. Un acuerdo sobre cuándo
poner fin a los subsidios a la exportación
quitaría uno de los obstáculos mayores para
progresar hacia las negociaciones internacionales
para la liberalización comercial iniciadas
en Doha en 2001, aun cuando el compromiso
no tomó en cuenta la fecha límite de 2010
defendida por los mayores exportadores de
bienes agrícolas, a saber Brasil, Australia
y Argentina. Posiblemente se debe al hecho
que la PAC europea acaba en 2012 y bajo la
presión de los Franceses e Irlandeses, el
astucioso y mediático Comisario Europeo de
Comercio garantizó con éxito que cualquier
esfuerzo para limitar los subsidios se dejarán
de lado hasta entonces.
El "paquete de desarrollo" destinado a los
PMA sólo representa una parte del síntoma
de la falta de avances en la agenda principal.
El paquete es menos generoso que lo que hacen
creer las naciones desarrolladas y posiblemente
ha sido una manera de ganar puntos políticos.
La UE que ya da un acceso a mercado libre
de derechos y de contingente a los países
más pobres, bajo su programa "Todo excepto
armas", y que produce poco algodón, ha visto
allí una oportunidad para avergonzar a los
Estados Unidos y desviar la atención de la
propia negativa de la Unión Europea de hacer
cortes más profundos en los aranceles sobre
productos agrícolas. Los Estados Unidos ofrecieron
por su parte simplemente lo suficiente sobre
algodón y sobre el acceso libre de derechos
para evitar ser descritos como el enemigo
de los PMA.
La mayoría de las ONGs de desarrollo han
criticado los supuestos avances para los países
en desarrollo, -- libres de derechos y de
contingente --, como simples migajas que no
van a compensar el precio que millones de
agricultores, pescadores, pueblos originarios
y otros en en los países en vía de desarrollo
tendrán que pagar como resultado del resto
del tratado. Los países desarrollados pueden
asignar 3 por ciento de los productos - o
líneas arancelarias en la terminología de
la OMC - donde no se concederían estas facilidades.
La clasificación industrial estandar usada
por todos los países miembros especifica 5000
líneas arancelarias con un alto grado de desagregación.
Si 3 por ciento de esta cifra, o sea 150 líneas
arancelarias se sacaran del alcance de los
productos libre de derechos y contingente,
todos los productos de interés para la exportación
para las PMA, en particular los textiles y
la vestimienta, se eliminarían eficazmente.
Por ejemplo un país como Bangladesh sería
un de los principales perdedores, si sólo
3 o 4 productos como el yute y los textiles
figuraran en los 3 por ciento.
Las promesas de ayuda para el comercio parecen
también sobredimensionadas: un extra $10 mil
millones por parte de Japón; el doble del
compromiso anual de los Estados Unidos, o
sea $2.7 mil millones para 2010; así como
un importante aumento de la UE. Sin embargo,
nadie parece saber si se trata realmente de
dinero nuevo ni para qué se pretende utilizar.
Todo esto deja espacio para la desilusión
y, por consiguiente, para la obstrucción por
parte de los países más pobres si un documento
más amplio debiera ser acordado en el futuro.
Se rechazaron las demandas de los PMA y los
países en vía de desarrollo sobre el Anexo
C en el sector de servicios bajo la presión
de los países desarrollados. El Anexo C amenaza
con forzar los países en vía de desarrollo
hacia negociaciones plurilaterales, nuevas
disciplinas sobre regulaciones domésticas
y la posibilidad de un acuerdo sobre las compras
gubernamentales en materia de servicios. Estos
resultados tendrían un impacto devastador
sobre la capacidad de estos países de construir
su propio sector servicios, reglamentar esos
servicios en el interés de sus propios ciudadanos
y garantizar el acceso a la calidad de los
servicios públicos para todos. Muchos países
en desarrollo han expresado su oposición a
este cambio fundamental en la flexibilidad
proporcionada por la infraestructura AGCS
(1) existente.
Se teme también que cualquier movimiento
para abrir los mercados agrícolas y sectores
vinculados a los recursos naturales, beneficiará
a las grandes corporaciones del mundo, teniendo
muy probablemente un impacto adverso sobre
los pobres y los indígenas cuyos medios de
subsistencia se basan en el acceso a los recursos
naturales. Las negociaciones vuelven ahora
a Ginebra, en los próximos 4 a 6 meses, más
lejos de la mirada intensa del público y de
las ONG y si los países en desarrollo no muestran
la misma resolución que en Cancún, serán los
primeros en sufrir las consecuencias.
(1)
El Acuerdo general sobre el comercio de servicios
(AGCS), mas conocido bajo el nombre de GATS
("General agreement on trade in services")