Comercio Justo, microfinanzas, sistemas
de intercambios no monetarios, monedas sociales,
consumo e inversión éticos,
indicadores de desarrollo ambientales y
locales… Miles de prácticas
socio-económicas innovadoras ya están
siendo desarrolladas en todo el mundo.
Estas varían desde pequeñas
iniciativas locales hasta grandes organizaciones
nacionales o internacionales, pero todas
tienen algo en común: demuestran
que valores como la solidaridad pueden ser
integrados en cualquier actividad económica.
Pero los actores de dichas experiencias
raramente son conscientes del potencial
de transformación socio-económica
que contienen. El trabajo diario de base
es esencial, pero deja poco tiempo y recursos
para pensar en una perspectiva más
amplia.
El Polo de Socio-Economía Solidaria
es un intento de construir esa visión
colectivamente.