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COALICION
LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA JUBILEO 2000
DECLARACION DE BUENOS AIRES
Por un nuevo Milenio sin Deudas
En Matheu, Pcia. de Buenos Aires,
Argentina nos hemos reunido del 20 al 23 de setiembre de 1999
como Coalición Latinoamericana y Caribeña de la
iniciativa global "Jubileo 2000". Participantes provenientes
de diferentes países, iniciativas y plataformas*, hemos
reafirmado una vez más la convicción de que el
objetivo de la campaña es la anulación de la deuda
externa como primer paso hacia un definitivo y pleno Jubileo
inspirado en la figura bíblica de Levítico 25.
Mantenemos la convicción
de que la deuda externa es inmoral e ilegítima, razón
por la que nuestros pueblos no deben ser forzados a pagarla ya
que, amén de no haberse beneficiado, no han participado
en su contratación. En ese sentido, si bien celebramos
la movilización social que ha logrado instalar esta problemática
vital
en la agenda pública mundial, no aceptamos la propuesta
anunciada por el Grupo de los 7 en Colonia como un paso hacia
la resolución del problema. Rechazamos su insistencia
en mantener la condicionalidad del HIPC y de los Programas de
Ajuste Estructural requeridos para la anulación de la
deuda y por aumentar la intromisión del F.M.I. en el diseño
y control de las políticas que afectan a nuestras vidas.
Para dicho fin es fundamental
reconocer la unidad y complementariedad de los aspectos éticos,
políticos, técnicos, económicos, sociales
y culturales del problema. Por la complejidad que albergan los
mismos, queremos alentar a la articulación para la acción
decidida de todos los actores y sectores involucrados e
interesados en resolver de una manera justa y digna la situación
en que nos ha sumado la deuda. Este enfoque nos lleva a recuperar
una visión integral del problema y la búsqueda
de alternativos de desarrollo y de organización social
frente a los derechos y las necesidades vitales nuestros pueblos.
Nuestro compromiso con el Jubileo
por la Vida nos plantea los siguientes desafíos y exigencias
en este fin de milenio.
* La resolución de la
Deuda Externa involucra la reparación histórica
que los países del Norte deben a los pueblos del Sur por
el saqueo y la devastación que han realizado durante 500
años y actualmente mediante la implementación de
los programas de Ajuste Estructural, el condicionamiento de nuevas
inversiones, los tratados de libre comercio y la reconversión
de los Estados Nacionales, políticas que aumentan la Deuda
Social y Ecológica con nuestros pueblos y afectan
gravemente sus derechos humanos y el ejercicio democrático.
* El refuerzo de las estrategias
basadas en la movilización y la educación de nuestros
pueblos como instrumentos creadores de conciencia y generadores
de una cultura solidaria que permitan el ejercicio pleno de los
derechos por parte de los sectores excluidos.
* En este sentido la denuncia
y el cabildeo con miras a incidir en cambios favorables, deben
ser estrategias de la campaña basadas en una óptica
ética y política en los ámbitos locales,
nacionales, regionales e internacionales.
* La inclusión y visibilización
de las experiencias de resistencia popular, de luchas jurídicas
y de tribunales éticos en contra de la deuda externa en
el plano nacional e internacional que animen y fortalezcan nuestras
demandas y propuestas.
* Esta visión integradora
debe incluir una perspectiva de justicia de género que
permita construir nuevas relaciones sociales: mas democráticas,
justas e igualitaria.
* Frente a los mecanismos de
dominación establecidos mediante el sistema de globalización
neoliberal, adscribimos y proponemos la globalización
de la solidaridad Sur-Sur y Sur-Norte en la articulación
con otros movimientos y actores sociales de cambio en el plano
nacional, continental y global.
Exhortamos a todos los movimientos,
organizaciones y personas de buena voluntad a unir sus esfuerzos
en esta lucha por lograr juntos, un nuevo comienzo de Vida para
todos y para todas, al empezar el nuevo milenio sin deudas.
SI A LA VIDA, NO A LA DEUDA!
-Buenos Aires, 23 de setiembre
de 1999
Más información:
DIALOGO 2000, Piedras 730, (1070) Bs. As., Argentina. T/F
54.11.4361.5745. dialogo@wamani.apc.org
* Argentina, Bolivia, Brasil,
Ecuador, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Perú, Uruguay;
Asociación Americana de Juristas, Consejo Latinoamericano
de Iglesias, Foro Regional del CER/Consejo Mundial de lesias,
Plataforma Sudamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo,
Red Latinoamericana Mujeres Transformando la Economía,
Servicio Paz y Justicia en América Latina.
TRIBUNAL
BRASILEÑO DE LA DEUDA EXTERNA
VEREDICTO
El TRIBUNAL DE LA DEUDA
EXTERNA se reunió los días 26 al 28 de abril
de 1999, en el Teatro Joao Cayetano en Río de Janeiro,
Brasil, en el
local donde fue ahorcado Tiradentes, héroe y mártir
de la Independencia,
con la presencia y participación de mil doscientas personas
de distintas
partes de Brasil y distintos países del mundo. Promovido
por la CNBB
- Conferencia Nacional de Obispos del Brasil y Cáritas,
CONIC - Consejo
Nacional de Iglesias Cristianas, CESE - Coordinadora Ecuménica
de
Servicios, CMP - Central de Movimientos Populares , MST - Movimiento
de los Trabajadores Rurales sin Tierra, y el IAB - Instituto
de los
Abogados Brasileños, con el apoyo del CORECON/RJ, SENGE/RJ,
SINDECON/RJ, IERJ, Koinonía y PACS, el Tribunal tuvo como
objetivos juzgar el caso
brasileño de la deuda externa y reforzar la Campaña
del Jubileo 2000
a favor de la cancelación de la deuda de los países
de baja renta y más
endeudados.
Por ser el Brasil,
igual que otros países de América Latina y el
Caribe, uno de los dos países con economía de renta
media y considerado
emergente, y por ser uno de los países que tiene uno de
los peores
perfiles de distribución de renta del mundo, con un cuarto
de su
población -40 millones de personas- situadas bajo de la
línea de
pobreza, fue objetivo del Tribunal identificar la relación
entre la
deuda externa y esta situación de injusticia y miseria.
Además de
identificar los factores que originan, constituyen y agigantan
la
deuda externa, así como sus responsables, el Tribunal
apuntó a definir
políticas alternativas y estrategias para superar, en
forma
sustentable, la crisis del endeudamiento externo y sus consecuencias
sociales y
ambientales.
Después de conocer
el amplio y múltiple material documentado, oyendo
exposiciones y testimonios de brasileños y de especialistas
de otros
países, en cuatro sesiones - sobre el sistema financiero
internacional; sobre el endeudamiento brasileño; sobre
casos ejemplares de
endeudamiento de otros países; y sobre perspectivas de
acción para
enfrentar y superar la crisis del endeudamiento brasileño
- el
Tribunal Popular, constituido por representantes de diversos
sectores de la
sociedad brasileña, llegó al siguiente veredicto:
CONSIDERANDO:
1. Que según los estudios y datos presentados en el Tribunal,
la
deuda de los países más pobres y más endeudados
ya fue pagada y, en la
actual forma contable, es impagable;
2. Que la deuda brasileña,
a partir de la
última renegociación hace cinco años, aumentó
de U$S 148 mil millones
a fines de 1994 a U$S 235 mil millones en noviembre de 1998,
y que en
el período fueron pagados alrededor de U$S 126 mil millones
a los
acreedores externos, indicando una velocidad insustentable de
endeudamiento, a tal punto que casi todos los nuevos contratos
estarán destinados al servicio de la propia deuda, configurando
un círculo
vicioso de endeudamiento;
3. Que la decisión
unilateral de los EE.UU.
a fin de los años '70 de aumentar la tasa de intereses
del nivel
histórico de 4 a 6 por ciento a más del 20 por
ciento en pocos meses, significó
una traición de la buena fe de los contratos y, además
de haber
forzado a los países deudores a tomar empréstitos
para pagar los intereses,
ocasionó un pago extra que ocasionó la pérdida
de U$S 106 mil
millones para América Latina;
4. Que el hecho de
que los acreedores imponen a
los deudores una tasa de riesgo para prevenirse de una posible
incapacidad de pagar le da a estos el derecho de declararse insolventes
sin
cargo;
5. Que gobiernos identificados
con grandes empresas y bancos
endeudados con el exterior han realizado la estatización
de la deuda externa
privada, socializando costos y comprometiendo todavía
más los fondos
públicos con el servicio de la deuda externa;
6. Que empresas públicas
estratégicas fueron utilizadas como instrumentos de
sobre-endeudamiento,comprometiendo su salud financiera y capacidad
de riesgo, sirviendo
esto como pretexto para su posterior privatización;
7. Que existe un vínculo
explícito entre la deuda externa, el excesivo endeudamiento
público
interno, y la búsqueda de capital externo de corto plazo,
sometiendo
al país a una política de altísimas tasas
de interés;
8. Que el gobierno,
por concebir el sistema financiero como un absoluto y con un
fin,
sacrificó la parte del presupuesto dedicada a gastos de
políticas
sociales y de dinamización de la economía interna
para mantener al
día el pago de las deudas financieras, teniendo como resultado
el
abandono de la salud, de la educación, de las políticas
de empleo, de vivienda
popular, de demarcación y garantía de las tierras
indígenas y de sus
condiciones de sobrevivencia en tanto son pueblos, de valorización
de
los ancianos y de los niños, de realización de
la reforma agraria, de
conservación y recuperación del medio ambiente;
9. Que las políticas
económicas y de ajuste del FMI se han mostrado desastrozas
para los
países que se sometieron a ellas, y sirven para aumentar
todavía más
la deuda y los otros pasivos externos de esos países,
constituyendo una
moratoria sin fin de las deudas sociales y ambientales, de las
cuales
los acreedores son las criaturas, las mujeres y hombres trabajadores
del campo y de la ciudad, los negros, los pueblos indígenas
y la
naturaleza;
10. Que los Estados
Unidos manipulan la ONU, la OMC, el FMI, el Banco
Mundial y la OTAN en función de sus estrategias de hegemonía
y
control de los pueblos de la tierra;
11. Que el endeudamiento
público brasileño siempre favoreció a los
intereses y privilegios
de las elites dominantes;
12. Que este excesivo
endeudamiento brasileño fue generado
sobre todo en las últimas tres décadas, marcadas
por los 21 años de
dictadura, y por una transición hacia gobiernos civiles
que
completaron la subordinación cómplice de la política
económica al capital
financiero;
13. Que este endeudamiento
fue constituido por gobiernos
dictatoriales, y por lo tanto ilegítimos y antipopulares,
y que los
acreedores de esos gobiernos además de haber sido cómplices,
tenían
conciencia de los riesgos que implicaba esos empréstitos;
14. Que la expansión
de la deuda está relacionada con las elites brasileñas
que,
en toda la historia y actualmente, han sido complacientes con
las
instituciones financieras del exterior, tanto privadas y oficiales
como también multilaterales;
15. Que la deuda externa
constituye una violación permanente sobre los
Derechos Económicos, Sociales y Culturales establecido
por la ONU el 16.12.66, que exige el
reconocimiento del derecho de cada nación a la autodeterminación,
al
desarrollo económico así como también a
la libre disposición de sus
riquezas y recursos naturales, y además que en ningún
caso podrá un
pueblo ser privados de sus propios medios de subsistencia;
LOS INTEGRANTES
DEL TRIBUNAL DE LA DEUDA EXTERNA DECIDEN, POR
UNANIMIDAD:
La Deuda Externa brasileña,
por haber sido constituida fuera de los
marcos legales nacionales e internacionales, y sin consulta a
la sociedad
por haber favorecido casi exclusivamente las elites en detrimento
de la
mayoría de la población, y por herir la soberanía
nacional, es
injusta e insustentable ética, jurídica y políticamente.
En términos
substantivos ella ya fue pagada y persiste solamente como un
mecanismo de sumisión
y esclavitud de la sociedad al poder financiero de la usura y
de la
globalización del capital, y de transferencia de riquezas
hacia los
acreedores.
Por eso, este Tribunal
condena el proceso de endeudamiento
brasileño, que implica en la subordinación a los
intereses del
capital financiero internacional y de los países ricos,
apoyados por los
organismos multilaterales, como inicuo e ilegítimo. Responsabiliza
a
las elites dominantes por endeudamiento excesivo y por abdicar
de un
proyecto propio de desarrollo para el Brasil. Responsabiliza
a los
gobiernos y políticos que apoyan y promueven el proyecto
de inserción
subordinada del Brasil a la economía globalizada. Responsabiliza
a
los economistas, juristas, artistas e intelectuales que les dan
cobertura
técnica e ideológica. Responsabiliza a la dictadura
de los grandes
medios de comunicación, que intentan legitimar la deuda
y bloquean
el debate sobre alternativas.
Decide además
comunicar a las autoridades legislativas, ejecutivas y
judiciales, de la Unión, Estados y municipios, esta decisión,
para
que la legitimidad de la estructura y función social de
este Tribunal.
Asumiendo la esperanza
presente en las luchas populares por
alternativas de vida, de relaciones sociales y de organización
de la economía y de
la sociedad, el tribunal propone a todos los brasileños
y brasileñas los
siguientes compromisos y estrategias de acción:
- Por la unión
de todos los pueblos a favor de la cancelación general
e irrestricta de las
deudas externas de los países de baja renta más
endeudados, y
devolución de las riquezas que les fueron robadas, sin
imposición de otras
condiciones salvo la de la aplicación de los recursos
ahorrados en el
rescate de las deudas sociales bajo el control de la propia sociedad
y del pleno respeto a los derechos humanos de todos los ciudadanos.
- Por la auditoría de la deuda pública externa
y de todo el proceso de
endeudamiento brasileño, con la participación activa
de la sociedad
civil, a fin de verificar contable y jurídicamente si
todavía existe
deuda a pagar, quien debe hacerlo, y de establecer normas
democráticasde control sobre el endeudamiento.
- Por una moratoria
soberana, por la ruptura del Acuerdo con el FMI y por la redefinición
de las deudas
con base en los resultados de la auditoria , y en la afirmación
de la
soberanía nacional.
- Por una política
de desarrollo centrada en los
derechos de la persona y de la sociedad, y apoyada principalmente
en
los recursos materiales y humano del país, superando la
lógica y la
práctica del endeudamiento irresponsable que impera actualmente.
- Por el firme control
del cambio, que instrumente el gobierno para frenar
la especulación y reestimular la inversión productiva,
incluyendo
mecanismos efectivos de control, fiscalización de toda
forma de
entrada y salida ilegal de monedas (nacional y extranjeras) y
de mercaderías
en general.
- Por volver a nacionalizar
y democratizar a las empresas
estratégicas.
- Por la renegociación
de las deudas de los estados ymunicipios, vinculando los recursos
ahorrados al rescate de las deudas sociales y ambientales, y
refundando el pacto federativo en una
perspectiva democrática y participativa.
¨ Por el refuerzo
de las movilizaciones y campañas como el ATTAC, que exigen
el
establecimiento de mecanismos de regulación y de tasación
de la circulación del
capital especulativo internacional, apuntando a la creación
de un fondo
destinado al rescate de vida digna de los más empobrecidos.
- Por la unión
de los pueblos de América Latina y el Caribe al rededor
de
políticas alternativas y estrategias comunes al Continente,
para
enfrentar juntos el círculo vicioso del endeudamiento
y los otros
factores de empobrecimiento y subordinación que aflijen
todo el
Continente.
- Por la participación
de la Campaña Jubileo 2000, del
Consejo Mundial de Iglesias y de otras instituciones nacionales
e
internacionales, en una movilización que lleve a los Estados
democráticos a proponer a la Asamblea General de la ONU
una acción
junto al la Corte Internacional de la Haya para juzgar los procesos
que
originaron e hipertrofiaron la deuda externa de los países
empobrecidos y altamente endeudados y a sus responsables.
El presente Tribunal
es el marco simbólico de una larga marcha.
Convoca por eso a los brasileños y brasileñas a
participar con esperanza sin
temores que irán surgiendo de ellos, y continuarán
de pie, en las
calles y plazas, hasta que consigamos que el Brasil sea verdaderamente
una
patria para todos, y que todos tengan condiciones de vida digna
y de
plena realización de la ciudadanía.
Es nuestra decisión.
Publíquese y divúlgese. Se autoriza la firma
solamente a todas las mujeres y hombres de bien.
Río de Janeiro,
Patíbulo de Tiradentes, 28 de abril de 1999
El
Grito de los Excluidos
- Elementos para la reflexión -
El Grito de los Excluidos no
es un acto aislado en el tiempo y en el
espacio. Se trata, sobre todo, de un conjunto de actividades
que convergen
hacia una determinada fecha de movilización general: "el
día del Grito". En
Brasil, se celebra el día 7 de setiembre; en América
Latina, el 12 de
octubre. El evento está precedido por una serie de manifestaciones
y otras
le dan continuidad. Lo importante no es tanto el contenido de
la fecha,
sino el proceso y la metodología de preparación
y participación.
El Grito de los Excluidos se
inició en Brasil, en 1995. En América Latina
se celebrará, por primera vez, en 1999. Después
de cinco años de
experiencia, podemos destacar algunas constantes que han estado
siempre
presentes a lo largo de toda la elaboración y organización.
La primera es la constatación
de que gran parte de la población brasileña
- como la de los países del continente latinoamericano
- está siendo
excluida cada vez más de los beneficios del desarrollo
tecnológico y
económico. Esta exclusión crece y se ahonda año
tras año, negando a la
mayoría de la población los derechos fundamentales
a la vida, o sea, el
derecho a una real y justa ciudadanía. Esto es lo que
se llama "apartheid
social".
Ante esa exclusión, el
Grito denuncia el modelo neoliberal globalizado y
el sistema financiero internacional, cuyo único interés
es maximizar los
lucros, olvidando la situación de hambre y de miseria
de millones de
personas de todo el planeta, especialmente, del Tercer Mundo.
La denuncia
se dirige igualmente a las elites internacionales, que, al beneficiarse
del
status quo, subordinan la economía y la política
a los acreedores
internacionales (FMI, Banco Mundial y otros), comprometiendo
inclusive la
soberanía nacional y sin importarse con las necesidades
reales de los países.
No basta la denuncia. Hay que
hacer un anuncio explícito, que, consciente
de que ese modelo económico es insostenible, convoque
a la lucha por una
nueva sociedad en la que la política y la economía
estén sometidas a
imperativos éticos. Hay que dar prioridad a una reforma
agraria y agrícola
eficaces y a la educación, la salud, la habitación,
el trabajo y el salario
justo para todos; a la defensa de las tierras indígenas;
a incentivar la
producción familiar y comunitaria; a garantizar las leyes
que defienden a
los trabajadores, el respeto al medio ambiente... En fin, una
sociedad
donde todos se sientan integrados como verdaderos ciudadanos.
Para realizar todo eso es necesario
contar con la colaboración amplia y
plural de todas las fuerzas vivas de la sociedad en todo el proceso,
desde
la elaboración y preparación del Grito hasta la
participación en el mismo.
En el fondo, se trata de un evento construido mediante una grande
"acción
comunitaria", nacional e continental, donde son llamados
a participar todos
los interesados en la transformación efectiva de la sociedad,
sin ninguna
exclusión.
Llegamos así al Grito
propiamente dicho. ¿Qué es el Grito? Sobre todo,
un
dolor sofocado durante siglos que ahora se levanta de la tierra.
Un dolor
que se transforma en protesta, echa alas y se lanza al viento.
Por todos
los rincones del país, y del continente, el pueblo grita
al viento su
dolor, tan largamente silenciado. Es un clamor que inunda los
aires, entra
por las puertas y ventanas, ocupa los espacios. El gran objetivo
es unir
todos los gritos presos en millones de gargantas, arrancar de
su comodismo
a los instalados, retumbar en los oídos de los responsables
de esa
exclusión y convocar a todos para la lucha. Es el grito
de los
empobrecidos, de los indefensos, de los pequeños, de los
sin vez y sin voz,
de los debilitados... en una palabra, ¡el grito de los
excluidos!
El Grito pone de relieve los
errores y los crímenes de ese modelo
excluyente. Pero sobre todo quiere ser una propuesta. Se trata
de buscar
formas concretas de acción popular que contribuyan a la
transformación de
la sociedad y de construir un desarrollo económico participativo
y
sostenible, respetando la vida y la naturaleza. Por eso hace
falta apoyar
las iniciativas populares, respetar las diferentes soluciones,
fortalecer
las organizaciones de base y las más variadas formas de
lucha. No se puede
olvidar que los pueblos latinoamericanos tienen una larga historia
de
resistencia, una memoria viva, y una gran creatividad a la hora
de buscar
nuevas alternativas.
Por fin, pero no por último,
hay que garantizar el protagonismo de los
excluidos. Ellos son los actores principales y tienen que participar
activamente de todo, desde la preparación hasta las actividades
del día del
Grito. Además, tienen que ser los "dueños
de las palabra". Por eso, en ese
día los micrófonos no se reparten entre las entidades
que apoyan, ni entre
líderes sindicales o políticos. Todos estos serán
bien recibidos, claro,
pero como retaguardia y garantía de la voz de los excluidos.
La palabra y
el grito están abiertos a los propios excluidos y sus
intereses reales.
El Grito, en sus primeros cinco
años, apunta el camino hacia una nueva
forma de organización de los excluidos. Y por eso intenta
envolverlos en
todo el proceso, tanto en la producción del conocimiento
relativo a la
exclusión social, como en las formas de organización
y movilización. Es muy
importante dar el máximo relieve a la creatividad de los
excluidos en las
situaciones de exclusión. Y hay que aprovechar todas las
oportunidades de
participación, por ejemplo, en los desfiles oficiales
(del día de la
Independencia), o la participación de los colegios, o
la realización de
vigilias y alboradas en la víspera del Grito, etc.
Desde el punto de vista de la
organización, tenemos que recordar que,
aunque exista una coordinación nacional, se respetan y
estimulan todas las
otras formas de organización: coordinaciones locales,
regionales y en los
estados. No hay que crear nuevas estructuras, Hay que aprovechar
las que ya
existen, en especial las de las entidades promotoras, como Iglesias,
centrales sindicales, movimientos populares, asociaciones. A
pesar de
contar inicialmente con recursos financieros de las pastorales
sociales,
hoy se van consolidando nuevas fuentes de recursos: venta de
material,
contribuciones eventuales y una cota anual de cada una de las
entidades
promotoras.
¿Cómo divulgar
el Grito? En primer lugar, a través de publicaciones
propias: un folleto periódico, con una tirada aproximada
de 60 mil números;
un boletín temático y un cartel. En segundo lugar,
por la colaboración de
los participantes: radios comunitarias y de sindicatos, pastorales
e
iglesias, además de los variados boletines de cada una
de las entidades.
En 1995, el Grito contaba con
una red de 60 organizadores en todo Brasil.
Hoy ese número llega a los 1.000, de todos los estados
de la federación y
de las más diversas entidades (Iglesias, sindicatos, movimientos
populares,
federaciones y organizaciones de base). En la reunión
de julio, se
identificó en cada estado un punto de referencia, para
que sirva de centro
de informaciones y se comunique con la sede de la coordinación
nacional.
Ahí se recogerán las informaciones del Grito, porque
la prensa, en general,
minimiza y distorsiona la repercusión del evento, sobre
todo en relación al
número de ciudades y de personas que efectivamente participaron
de las
manifestaciones en las calles.
Si el Grito continua creciendo,
como viene sucediendo en Brasil, el
próximo año podrá realizarse un Grito de
los Excluidos Continental, y en el
futuro una gran manifestación mundial.
Pe. Luiz Bassegio e Pe. Alfredo
Gonçalves,
de la Coordinadora del Grito de los Excluidos en Brasil.
Entrevista
con Eric Toussaint
Entrevista publicada
en el Semanario Economico Lideres suplemento del diario El Comercio),
el lunes 7 de febrero en Quito - Ecuador.
Eric Toussaint ha sido entrevistado por la periodista ecuadoriana
Adriana
Lucio Paredes.
Divulgamos esta entrevista aunque
aquella no estuvo revisada por el entrevistado antes de la publicacion.
Sus respuestas han sido suavizadas (edulcoradas) por la periodista.
Sin embargo, la divulgamos.
Por supuesto, el CADTM apoya las reivendicaciones del movimiento
popular
ecuadoriano exigiendo el no pago de la deuda externa y se solidariza
de la
rebelion del 21 de enero.
Fonte:
Comité pour l'Annulation de la Dette du Tiers Monde
Committee for the Cancellation of the Third World Debt
29 rue Plantin
1070 Bruxelles
tel (322) 527 59 90
fax (322) 522 62 27
cadtm@skynet.be
http://users.skynet.be/cadtm
Muchas de las propuestas
existentes para suspender el pago de la deuda
externa son algo utópicas pues apelan, básicamente,
a la buena fe del
acreedor. ¿Qué tan viable es obviar las deudas
dentro de un sistema
inexorable al cual la justicia parece no concernirle demasiado?
E.T. Ningún sistema funciona inexorablemente
pues la historia tampoco lo
hace. Con una visión tal, no se podrían explicar
los virajes históricos. En
los años anteriores a la crisis de Wall Street de 1929,
por ejemplo, hubo
una tremenda liberalización de mercados, una sobrevaloración
de las bolsas,
e inversiones mundiales más importantes que las de hoy.
Con la crisis, se
empezó a aplicar las políticas de Keynes. Ello
se reforzó en 1944 con la
creación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el
Banco Mundial (BM)
para regular mercados y controlar flujos de capital. Con los
setentas
regresó la desregulación y la liberalización
de los flujos. Triunfó el
pensamiento neoliberal y las experiencias dichas "socialistas"
fracasaron.
Pero ese período, que duró hasta los noventas,
también entró en crisis: en
el sureste asiático, Brasil, Rusia y en las bolsas. Hoy
se vive una gran
inestabilidad financiera y una nueva crisis de la deuda externa
del Tercer
Mundo.
Pero en el sistema que
por el momento rige al mundo, ¿qué tan factible
es la
condonación de deudas? ¿No pondría en peligro
las finanzas de los países
desarrollados?
E.T. Las deudas totales a nivel del planeta alcanzan
37 mil millones de
millones de dólares. La deuda de los países en
desarrollo es de 2000
millones de millones de dólares. Es decir que la deuda
de todo el Tercer
Mundo, donde vive más del 80 por ciento de la población,
representa un 5 por
ciento de las obligaciones totales. Así que el que se
deje de pagar esa
deuda no es catastrófico. La deuda del Tercer Mundo representa
solo un 5 ó 6
por ciento del portafolio de la banca privada internacional.
¿Si como usted dice
el esquema liberal entró en crisis, significa que la
nueva opción es el intervencionismo?
E.T. Creo que los estados sí pueden regular
nuevamente los mercados y los
flujos de inversión en sus países. Lo hizo Malasia
en septiembre de 1998:
decidió controlar todos los flujos que entraban y salían
de su territorio.
El FMI y el BM vaticinaron el fin del milagro malayo. Ahora,
estos
organismos reconocen que Malasia tuvo razón y que su economía
se recuperó
más rápidamente que la de Tailandia, Indonesia
o Filipinas.
¿Cree que Ecuador
está caminando hacia esa nueva alternativa?
E.T. Por el momento, este país ha decidido aceptar
la dictadura de los
mercados financieros.
¿Por qué
el término 'dictadura'?
E.T. En países como Brasil o Ecuador puede parecer
una palabra muy
esquematizada, pero varios economistas muy serios la utilizan.
Se habla de
dictadura porque muchas veces son las bolsas de valores y por
tanto los
mercados y los especuladores los que deciden el futuro de una
empresa, por
encima de la estrategia industrial de ésta. En los últimos
meses, Ecuador
decidió aceptar las reglas de los mercados financieros
y las de grupos
nacionales muy ricos que sacaron sus capitales, los pusieron
en otros países
y desde allí adquirieron gran parte de los bonos Brady.
¿A eso se refiere
en el libro "Un continente contra la deuda" cuando
afirma
que el pago de la deuda es un mecanismo de bombeo de recursos
hacia los
detentores de la riqueza nacional?
E.T. Sí. En el caso de los bonos Brady ecuatorianos,
más de la mitad son
poseídos por ecuatorianos ricos. Parece que el 80 por
ciento de esos bonos
poseidos por ecuatorianos es detenido por 18 familias o empresas.
Es decir
que cuando Ecuador paga esta deuda, que parece externa, reembolsa
en
realidad a ciudadanos ecuatorianos. Buena parte de la deuda externa
latinoamericana es detenida en los mercados financieros de Wall
Street o
Londres por ciudadanos de esa misma región.
¿Cómo decir
que Ecuador juega por las reglas de los inversionistas cuando
en
septiembre pasado anunció la moratoria del pago de Bonos
Brady?
E.T. La decisión de suspender el pago de los
bonos fue positiva, pero
impulsada por el FMI. El FMI se dio cuenta que las instituciones
financieras
privadas nunca pagaban parte del costo de los ajustes en los
países en
problemas. Lo criticable es que el FMI ensayó con el pequeño
Ecuador. No lo
hizo con Argentina, Brasil o México. Por otra parte, Ecuador
ha tomado otras
medidas nefastas, tales como la dolarización.
Muchos consideran que esa
era la única alternativa que le quedaba al país...
¿Qué opina?
E.T. Cualquier Estado, aunque sea en un país
periférico, debe mantener un
margen de maniobra de su moneda nacional. Esta es también
un modo de
incentivar la economía. Las asociaciones multilaterales
critican ciertas
políticas monetarias de los estados porque dicen que son
los mercados los
que tienen que regular. Pero si no son los gobiernos elegidos
por la gente
los que inciden sobre su economía, entonces no hay democracia.
Ecuador
renunció a ejercer la democracia, y por eso hubo resistencia.
Con la
dolarización, el país se volverá muy dependiente
de la valorización del
dólar. Si éste sube, el costo de las exportaciones
será muy alto.
¿Qué otros
problemas ve en el Ecuador actual?
E.T. Uno de los problemas fundamentales en Ecuador es
la política
tributaria. Un país no puede contar solo con el ingreso
de sus exportaciones
para financiar sus gastos. Debe tener una política impositiva
redistributiva. Si existe una capa reducida pero muy rica, ésta
debe
contribuir más. El impuesto es un invento de la civilización
para tratar de
redistribuir el ingreso en favor del conjunto de la sociedad
y generar
crecimiento.
En su opinión, ¿cómo
debe configurarse esa política tributaria en el país?
E.T. Estaría en favor de disminuir el IVA sobre
productos o servicios de
primera necesidad, de levantar impuestos sobre el patrimonio
o la fortuna y
de poner un impuesto sobre las ganancias. Parece que en este
país, los
bancos casi no tributaban antes de entrar en crisis.
En el libro "Un continente
contra la deuda", usted dice que no solo hay que
dejar de pagar la deuda sino que hay que abandonar todos los
planes de
ajuste estructural. ¿Por qué?
E.T. En general, el esquema de ajuste estructural implica
mayor apertura,
una fuerte devaluación de la moneda, aumento de la tasa
de interés interna,
reducción del gasto del Estado, privatizaciones, y modificaciones
de la
política tributaria, disminuyendo los impuestos sobre
los ingresos de los
ricos y aumentando el IVA. Este ajuste se aplica por igual en
150 países, a
pesar de lo diferente que son sus economías. Sus consecuencias
han sido
claramente nefastas. Economistas de otras escuelas como Paul
Krugman hacen
el mismo diagnóstico. El propio economista en jefe y vicepresidente
del BM,
Joseph Stigglitz, sacó estas conclusiones. Pero fue obligado
a renunciar a
su cargo por Larry Summers, secretario de Finanzas de EE.UU.
Los que lo promueven ven
en el ajuste un mecanismo para poner orden las
finanzas nacionales. ¿O es solo un instrumento al servicio
del Norte?
¿Realmente cree que funcionan con esa mezquindad el FMI
y el BM?
E.T. ¿Quién controla esos organismos?
Los nueve países más industrializados
del mundo tienen el 52 por ciento de los votos en el FMI. Por
sí solo,
EE.UU. tiene 17,5 por ciento de los votos en el FMI y el BM.
Para ser
presidente del BM hay que ser ciudadano de EE.UU. Ambos organismos
son
instrumentos al servicio del G7. Por ejemplo, Bélgica,
que tiene 10 millones
de habitantes, tiene 5 por ciento de los votos en las dos entidades.
Brasil,
con 170 millones de habitantes, solo tiene el 2 por ciento.
¿Propone entonces
eliminar los organismos financieros internacionales?
E.T. No. Pienso que habría que reformarlos profundamente
para que respeten,
al menos, las reglas de la ONU. Es decir: que cada país
tenga un voto.
Abogo además en favor de la tasa Tobin: un impuesto sobre
las transferencias
financieras en divisas del 0,1 por ciento. En los mercados financieros
se
intercambian 1 800 millones de millones de dólares por
día. El 98 por ciento
se destina a la especulación. El 80 por ciento se concentra
en ocho plazas
financieras y es controlado por unos 200 grupos. El FMI podría
monitorear el
cobro de la tasa y parte de los ingresos, calculados en al menos
100
millones de millones de dólares al año, podría
financiar programas de
desarrollo. El PNUD, la Conferencia de N.U. para el Comercio
y el
Desarrollo, el Gobierno de Finlandia y el Parlamento canadiense
apoyan la
propuesta. Hace poco, en el Parlamento europeo hubo casi una
mayoria a favor
de la tasa Tobin. Ya no es solo una utopía.
¿Qué pasaría
si, en plena dolarización, Ecuador decide seguir su receta
y
deja de lado la deuda externa y cualquier plan de ajuste? ¿Cómo
obtendrá los
dólares que necesita?
E.T. Pienso que lo que Ecuador debería haber
hecho, al declarar la
moratoria, es dialogar de manera abierta con otros deudores para
conformar
un club y así negociar colectivamente.
Entre tanto, ¿cómo
hacer marchar la economía sin inversión extranjera?
E.T. Instaurando otro plan económico. Uno que
priorice el mercado interno,
satisfaciendo las necesidades básicas. La mayoría
de países abandona
culturas de autosubsistencia en favor de la exportación,
importando
productos básicos. Ello va en detrimento de los pequeños
productores. En
segundo lugar, se necesitan acuerdos regionales para depender
menos de las
exportaciones hacia países industrializados. Finalmente,
urge una nueva
política tributaria.
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