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  Declaracion de Buenos Aires - Por un nuevo Milenio sin Deudas
   
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  Tribunal Brasileño de la Deuda Externa

 

 

 

 

 

COALICION LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA JUBILEO 2000

DECLARACION DE BUENOS AIRES

Por un nuevo Milenio sin Deudas

En Matheu, Pcia. de Buenos Aires, Argentina nos hemos reunido del 20 al 23 de setiembre de 1999 como Coalición Latinoamericana y Caribeña de la iniciativa global "Jubileo 2000". Participantes provenientes de diferentes países, iniciativas y plataformas*, hemos reafirmado una vez más la convicción de que el objetivo de la campaña es la anulación de la deuda externa como primer paso hacia un definitivo y pleno Jubileo inspirado en la figura bíblica de Levítico 25.

Mantenemos la convicción de que la deuda externa es inmoral e ilegítima, razón por la que nuestros pueblos no deben ser forzados a pagarla ya que, amén de no haberse beneficiado, no han participado en su contratación. En ese sentido, si bien celebramos la movilización social que ha logrado instalar esta problemática vital
en la agenda pública mundial, no aceptamos la propuesta anunciada por el Grupo de los 7 en Colonia como un paso hacia la resolución del problema. Rechazamos su insistencia en mantener la condicionalidad del HIPC y de los Programas de Ajuste Estructural requeridos para la anulación de la deuda y por aumentar la intromisión del F.M.I. en el diseño y control de las políticas que afectan a nuestras vidas.

Para dicho fin es fundamental reconocer la unidad y complementariedad de los aspectos éticos, políticos, técnicos, económicos, sociales y culturales del problema. Por la complejidad que albergan los mismos, queremos alentar a la articulación para la acción decidida de todos los actores y sectores involucrados e
interesados en resolver de una manera justa y digna la situación en que nos ha sumado la deuda. Este enfoque nos lleva a recuperar una visión integral del problema y la búsqueda de alternativos de desarrollo y de organización social frente a los derechos y las necesidades vitales nuestros pueblos.

Nuestro compromiso con el Jubileo por la Vida nos plantea los siguientes desafíos y exigencias en este fin de milenio.

* La resolución de la Deuda Externa involucra la reparación histórica que los países del Norte deben a los pueblos del Sur por el saqueo y la devastación que han realizado durante 500 años y actualmente mediante la implementación de los programas de Ajuste Estructural, el condicionamiento de nuevas inversiones, los tratados de libre comercio y la reconversión de los Estados Nacionales, políticas que aumentan la Deuda Social y Ecológica con nuestros pueblos y afectan
gravemente sus derechos humanos y el ejercicio democrático.

* El refuerzo de las estrategias basadas en la movilización y la educación de nuestros pueblos como instrumentos creadores de conciencia y generadores de una cultura solidaria que permitan el ejercicio pleno de los derechos por parte de los sectores excluidos.

* En este sentido la denuncia y el cabildeo con miras a incidir en cambios favorables, deben ser estrategias de la campaña basadas en una óptica ética y política en los ámbitos locales, nacionales, regionales e internacionales.

* La inclusión y visibilización de las experiencias de resistencia popular, de luchas jurídicas y de tribunales éticos en contra de la deuda externa en el plano nacional e internacional que animen y fortalezcan nuestras demandas y propuestas.

* Esta visión integradora debe incluir una perspectiva de justicia de género que permita construir nuevas relaciones sociales: mas democráticas, justas e igualitaria.

* Frente a los mecanismos de dominación establecidos mediante el sistema de globalización neoliberal, adscribimos y proponemos la globalización de la solidaridad Sur-Sur y Sur-Norte en la articulación con otros movimientos y actores sociales de cambio en el plano nacional, continental y global.

Exhortamos a todos los movimientos, organizaciones y personas de buena voluntad a unir sus esfuerzos en esta lucha por lograr juntos, un nuevo comienzo de Vida para todos y para todas, al empezar el nuevo milenio sin deudas.

SI A LA VIDA, NO A LA DEUDA!

-Buenos Aires, 23 de setiembre de 1999

Más información:
DIALOGO 2000, Piedras 730, (1070) Bs. As., Argentina. T/F
54.11.4361.5745. dialogo@wamani.apc.org

* Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Perú, Uruguay; Asociación Americana de Juristas, Consejo Latinoamericano de Iglesias, Foro Regional del CER/Consejo Mundial de lesias, Plataforma Sudamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, Red Latinoamericana Mujeres Transformando la Economía, Servicio Paz y Justicia en América Latina.

 


TRIBUNAL BRASILEÑO DE LA DEUDA EXTERNA

VEREDICTO

El TRIBUNAL DE LA DEUDA EXTERNA se reunió los días 26 al 28 de abril
de 1999, en el Teatro Joao Cayetano en Río de Janeiro, Brasil, en el
local donde fue ahorcado Tiradentes, héroe y mártir de la Independencia,
con la presencia y participación de mil doscientas personas de distintas
partes de Brasil y distintos países del mundo. Promovido por la CNBB
- Conferencia Nacional de Obispos del Brasil y Cáritas, CONIC - Consejo
Nacional de Iglesias Cristianas, CESE - Coordinadora Ecuménica de
Servicios, CMP - Central de Movimientos Populares , MST - Movimiento
de los Trabajadores Rurales sin Tierra, y el IAB - Instituto de los
Abogados Brasileños, con el apoyo del CORECON/RJ, SENGE/RJ,
SINDECON/RJ, IERJ, Koinonía y PACS, el Tribunal tuvo como objetivos juzgar el caso
brasileño de la deuda externa y reforzar la Campaña del Jubileo 2000
a favor de la cancelación de la deuda de los países de baja renta y más
endeudados.

Por ser el Brasil, igual que otros países de América Latina y el
Caribe, uno de los dos países con economía de renta media y considerado
emergente, y por ser uno de los países que tiene uno de los peores
perfiles de distribución de renta del mundo, con un cuarto de su
población -40 millones de personas- situadas bajo de la línea de
pobreza, fue objetivo del Tribunal identificar la relación entre la
deuda externa y esta situación de injusticia y miseria. Además de
identificar los factores que originan, constituyen y agigantan la
deuda externa, así como sus responsables, el Tribunal apuntó a definir
políticas alternativas y estrategias para superar, en forma
sustentable, la crisis del endeudamiento externo y sus consecuencias sociales y
ambientales.

Después de conocer el amplio y múltiple material documentado, oyendo
exposiciones y testimonios de brasileños y de especialistas de otros
países, en cuatro sesiones - sobre el sistema financiero
internacional; sobre el endeudamiento brasileño; sobre casos ejemplares de
endeudamiento de otros países; y sobre perspectivas de acción para
enfrentar y superar la crisis del endeudamiento brasileño - el
Tribunal Popular, constituido por representantes de diversos sectores de la
sociedad brasileña, llegó al siguiente veredicto:

CONSIDERANDO:


1. Que según los estudios y datos presentados en el Tribunal, la
deuda de los países más pobres y más endeudados ya fue pagada y, en la
actual forma contable, es impagable;

2. Que la deuda brasileña, a partir de la
última renegociación hace cinco años, aumentó de U$S 148 mil millones
a fines de 1994 a U$S 235 mil millones en noviembre de 1998, y que en
el período fueron pagados alrededor de U$S 126 mil millones a los
acreedores externos, indicando una velocidad insustentable de
endeudamiento, a tal punto que casi todos los nuevos contratos
estarán destinados al servicio de la propia deuda, configurando un círculo
vicioso de endeudamiento;

3. Que la decisión unilateral de los EE.UU.
a fin de los años '70 de aumentar la tasa de intereses del nivel
histórico de 4 a 6 por ciento a más del 20 por ciento en pocos meses, significó
una traición de la buena fe de los contratos y, además de haber
forzado a los países deudores a tomar empréstitos para pagar los intereses,
ocasionó un pago extra que ocasionó la pérdida de U$S 106 mil
millones para América Latina;

4. Que el hecho de que los acreedores imponen a
los deudores una tasa de riesgo para prevenirse de una posible
incapacidad de pagar le da a estos el derecho de declararse insolventes sin
cargo;

5. Que gobiernos identificados con grandes empresas y bancos
endeudados con el exterior han realizado la estatización de la deuda externa
privada, socializando costos y comprometiendo todavía más los fondos
públicos con el servicio de la deuda externa;

6. Que empresas públicas estratégicas fueron utilizadas como instrumentos de
sobre-endeudamiento,comprometiendo su salud financiera y capacidad de riesgo, sirviendo
esto como pretexto para su posterior privatización;

7. Que existe un vínculo explícito entre la deuda externa, el excesivo endeudamiento público
interno, y la búsqueda de capital externo de corto plazo, sometiendo
al país a una política de altísimas tasas de interés;

8. Que el gobierno, por concebir el sistema financiero como un absoluto y con un fin,
sacrificó la parte del presupuesto dedicada a gastos de políticas
sociales y de dinamización de la economía interna para mantener al
día el pago de las deudas financieras, teniendo como resultado el
abandono de la salud, de la educación, de las políticas de empleo, de vivienda
popular, de demarcación y garantía de las tierras indígenas y de sus
condiciones de sobrevivencia en tanto son pueblos, de valorización de
los ancianos y de los niños, de realización de la reforma agraria, de
conservación y recuperación del medio ambiente;

9. Que las políticas económicas y de ajuste del FMI se han mostrado desastrozas para los
países que se sometieron a ellas, y sirven para aumentar todavía más
la deuda y los otros pasivos externos de esos países, constituyendo una
moratoria sin fin de las deudas sociales y ambientales, de las cuales
los acreedores son las criaturas, las mujeres y hombres trabajadores
del campo y de la ciudad, los negros, los pueblos indígenas y la
naturaleza;

10. Que los Estados Unidos manipulan la ONU, la OMC, el FMI, el Banco
Mundial y la OTAN en función de sus estrategias de hegemonía y
control de los pueblos de la tierra;

11. Que el endeudamiento público brasileño siempre favoreció a los intereses y privilegios
de las elites dominantes;

12. Que este excesivo endeudamiento brasileño fue generado
sobre todo en las últimas tres décadas, marcadas por los 21 años de
dictadura, y por una transición hacia gobiernos civiles que
completaron la subordinación cómplice de la política económica al capital
financiero;

13. Que este endeudamiento fue constituido por gobiernos
dictatoriales, y por lo tanto ilegítimos y antipopulares, y que los
acreedores de esos gobiernos además de haber sido cómplices, tenían
conciencia de los riesgos que implicaba esos empréstitos;

14. Que la expansión de la deuda está relacionada con las elites brasileñas que,
en toda la historia y actualmente, han sido complacientes con las
instituciones financieras del exterior, tanto privadas y oficiales
como también multilaterales;

15. Que la deuda externa constituye una violación permanente sobre los
Derechos Económicos, Sociales y Culturales establecido por la ONU el 16.12.66, que exige el
reconocimiento del derecho de cada nación a la autodeterminación, al
desarrollo económico así como también a la libre disposición de sus
riquezas y recursos naturales, y además que en ningún caso podrá un
pueblo ser privados de sus propios medios de subsistencia;

LOS INTEGRANTES DEL TRIBUNAL DE LA DEUDA EXTERNA DECIDEN, POR
UNANIMIDAD:

La Deuda Externa brasileña, por haber sido constituida fuera de los
marcos legales nacionales e internacionales, y sin consulta a la sociedad
por haber favorecido casi exclusivamente las elites en detrimento de la
mayoría de la población, y por herir la soberanía nacional, es
injusta e insustentable ética, jurídica y políticamente.

En términos substantivos ella ya fue pagada y persiste solamente como un mecanismo de sumisión
y esclavitud de la sociedad al poder financiero de la usura y de la
globalización del capital, y de transferencia de riquezas hacia los
acreedores.

Por eso, este Tribunal condena el proceso de endeudamiento
brasileño, que implica en la subordinación a los intereses del
capital financiero internacional y de los países ricos, apoyados por los
organismos multilaterales, como inicuo e ilegítimo. Responsabiliza a
las elites dominantes por endeudamiento excesivo y por abdicar de un
proyecto propio de desarrollo para el Brasil. Responsabiliza a los
gobiernos y políticos que apoyan y promueven el proyecto de inserción
subordinada del Brasil a la economía globalizada. Responsabiliza a
los economistas, juristas, artistas e intelectuales que les dan cobertura
técnica e ideológica. Responsabiliza a la dictadura de los grandes
medios de comunicación, que intentan legitimar la deuda y bloquean
el debate sobre alternativas.

Decide además comunicar a las autoridades legislativas, ejecutivas y
judiciales, de la Unión, Estados y municipios, esta decisión, para
que la legitimidad de la estructura y función social de este Tribunal.

Asumiendo la esperanza presente en las luchas populares por
alternativas de vida, de relaciones sociales y de organización de la economía y de
la sociedad, el tribunal propone a todos los brasileños y brasileñas los
siguientes compromisos y estrategias de acción:

- Por la unión de todos los pueblos a favor de la cancelación general e irrestricta de las
deudas externas de los países de baja renta más endeudados, y
devolución de las riquezas que les fueron robadas, sin imposición de otras
condiciones salvo la de la aplicación de los recursos ahorrados en el
rescate de las deudas sociales bajo el control de la propia sociedad
y del pleno respeto a los derechos humanos de todos los ciudadanos.


- Por la auditoría de la deuda pública externa y de todo el proceso de
endeudamiento brasileño, con la participación activa de la sociedad
civil, a fin de verificar contable y jurídicamente si todavía existe
deuda a pagar, quien debe hacerlo, y de establecer normas
democráticasde control sobre el endeudamiento.

- Por una moratoria soberana, por la ruptura del Acuerdo con el FMI y por la redefinición de las deudas
con base en los resultados de la auditoria , y en la afirmación de la
soberanía nacional.

- Por una política de desarrollo centrada en los
derechos de la persona y de la sociedad, y apoyada principalmente en
los recursos materiales y humano del país, superando la lógica y la
práctica del endeudamiento irresponsable que impera actualmente.

- Por el firme control del cambio, que instrumente el gobierno para frenar
la especulación y reestimular la inversión productiva, incluyendo
mecanismos efectivos de control, fiscalización de toda forma de
entrada y salida ilegal de monedas (nacional y extranjeras) y de mercaderías
en general.

- Por volver a nacionalizar y democratizar a las empresas
estratégicas.

- Por la renegociación de las deudas de los estados ymunicipios, vinculando los recursos ahorrados al rescate de las deudas sociales y ambientales, y refundando el pacto federativo en una
perspectiva democrática y participativa.

¨ Por el refuerzo de las movilizaciones y campañas como el ATTAC, que exigen el
establecimiento de mecanismos de regulación y de tasación de la circulación del
capital especulativo internacional, apuntando a la creación de un fondo
destinado al rescate de vida digna de los más empobrecidos.

- Por la unión de los pueblos de América Latina y el Caribe al rededor de
políticas alternativas y estrategias comunes al Continente, para
enfrentar juntos el círculo vicioso del endeudamiento y los otros
factores de empobrecimiento y subordinación que aflijen todo el
Continente.

- Por la participación de la Campaña Jubileo 2000, del
Consejo Mundial de Iglesias y de otras instituciones nacionales e
internacionales, en una movilización que lleve a los Estados
democráticos a proponer a la Asamblea General de la ONU una acción
junto al la Corte Internacional de la Haya para juzgar los procesos que
originaron e hipertrofiaron la deuda externa de los países
empobrecidos y altamente endeudados y a sus responsables.

El presente Tribunal es el marco simbólico de una larga marcha.
Convoca por eso a los brasileños y brasileñas a participar con esperanza sin
temores que irán surgiendo de ellos, y continuarán de pie, en las
calles y plazas, hasta que consigamos que el Brasil sea verdaderamente una
patria para todos, y que todos tengan condiciones de vida digna y de
plena realización de la ciudadanía.

Es nuestra decisión. Publíquese y divúlgese. Se autoriza la firma
solamente a todas las mujeres y hombres de bien.

Río de Janeiro, Patíbulo de Tiradentes, 28 de abril de 1999


El Grito de los Excluidos


- Elementos para la reflexión -

El Grito de los Excluidos no es un acto aislado en el tiempo y en el
espacio. Se trata, sobre todo, de un conjunto de actividades que convergen
hacia una determinada fecha de movilización general: "el día del Grito". En
Brasil, se celebra el día 7 de setiembre; en América Latina, el 12 de
octubre. El evento está precedido por una serie de manifestaciones y otras
le dan continuidad. Lo importante no es tanto el contenido de la fecha,
sino el proceso y la metodología de preparación y participación.

El Grito de los Excluidos se inició en Brasil, en 1995. En América Latina
se celebrará, por primera vez, en 1999. Después de cinco años de
experiencia, podemos destacar algunas constantes que han estado siempre
presentes a lo largo de toda la elaboración y organización.

La primera es la constatación de que gran parte de la población brasileña
- como la de los países del continente latinoamericano - está siendo
excluida cada vez más de los beneficios del desarrollo tecnológico y
económico. Esta exclusión crece y se ahonda año tras año, negando a la
mayoría de la población los derechos fundamentales a la vida, o sea, el
derecho a una real y justa ciudadanía. Esto es lo que se llama "apartheid
social".

Ante esa exclusión, el Grito denuncia el modelo neoliberal globalizado y
el sistema financiero internacional, cuyo único interés es maximizar los
lucros, olvidando la situación de hambre y de miseria de millones de
personas de todo el planeta, especialmente, del Tercer Mundo. La denuncia
se dirige igualmente a las elites internacionales, que, al beneficiarse del
status quo, subordinan la economía y la política a los acreedores
internacionales (FMI, Banco Mundial y otros), comprometiendo inclusive la
soberanía nacional y sin importarse con las necesidades reales de los países.

No basta la denuncia. Hay que hacer un anuncio explícito, que, consciente
de que ese modelo económico es insostenible, convoque a la lucha por una
nueva sociedad en la que la política y la economía estén sometidas a
imperativos éticos. Hay que dar prioridad a una reforma agraria y agrícola
eficaces y a la educación, la salud, la habitación, el trabajo y el salario
justo para todos; a la defensa de las tierras indígenas; a incentivar la
producción familiar y comunitaria; a garantizar las leyes que defienden a
los trabajadores, el respeto al medio ambiente... En fin, una sociedad
donde todos se sientan integrados como verdaderos ciudadanos.

Para realizar todo eso es necesario contar con la colaboración amplia y
plural de todas las fuerzas vivas de la sociedad en todo el proceso, desde
la elaboración y preparación del Grito hasta la participación en el mismo.
En el fondo, se trata de un evento construido mediante una grande "acción
comunitaria", nacional e continental, donde son llamados a participar todos
los interesados en la transformación efectiva de la sociedad, sin ninguna
exclusión.

Llegamos así al Grito propiamente dicho. ¿Qué es el Grito? Sobre todo, un
dolor sofocado durante siglos que ahora se levanta de la tierra. Un dolor
que se transforma en protesta, echa alas y se lanza al viento. Por todos
los rincones del país, y del continente, el pueblo grita al viento su
dolor, tan largamente silenciado. Es un clamor que inunda los aires, entra
por las puertas y ventanas, ocupa los espacios. El gran objetivo es unir
todos los gritos presos en millones de gargantas, arrancar de su comodismo
a los instalados, retumbar en los oídos de los responsables de esa
exclusión y convocar a todos para la lucha. Es el grito de los
empobrecidos, de los indefensos, de los pequeños, de los sin vez y sin voz,
de los debilitados... en una palabra, ¡el grito de los excluidos!

El Grito pone de relieve los errores y los crímenes de ese modelo
excluyente. Pero sobre todo quiere ser una propuesta. Se trata de buscar
formas concretas de acción popular que contribuyan a la transformación de
la sociedad y de construir un desarrollo económico participativo y
sostenible, respetando la vida y la naturaleza. Por eso hace falta apoyar
las iniciativas populares, respetar las diferentes soluciones, fortalecer
las organizaciones de base y las más variadas formas de lucha. No se puede
olvidar que los pueblos latinoamericanos tienen una larga historia de
resistencia, una memoria viva, y una gran creatividad a la hora de buscar
nuevas alternativas.

Por fin, pero no por último, hay que garantizar el protagonismo de los
excluidos. Ellos son los actores principales y tienen que participar
activamente de todo, desde la preparación hasta las actividades del día del
Grito. Además, tienen que ser los "dueños de las palabra". Por eso, en ese
día los micrófonos no se reparten entre las entidades que apoyan, ni entre
líderes sindicales o políticos. Todos estos serán bien recibidos, claro,
pero como retaguardia y garantía de la voz de los excluidos. La palabra y
el grito están abiertos a los propios excluidos y sus intereses reales.

El Grito, en sus primeros cinco años, apunta el camino hacia una nueva
forma de organización de los excluidos. Y por eso intenta envolverlos en
todo el proceso, tanto en la producción del conocimiento relativo a la
exclusión social, como en las formas de organización y movilización. Es muy
importante dar el máximo relieve a la creatividad de los excluidos en las
situaciones de exclusión. Y hay que aprovechar todas las oportunidades de
participación, por ejemplo, en los desfiles oficiales (del día de la
Independencia), o la participación de los colegios, o la realización de
vigilias y alboradas en la víspera del Grito, etc.

Desde el punto de vista de la organización, tenemos que recordar que,
aunque exista una coordinación nacional, se respetan y estimulan todas las
otras formas de organización: coordinaciones locales, regionales y en los
estados. No hay que crear nuevas estructuras, Hay que aprovechar las que ya
existen, en especial las de las entidades promotoras, como Iglesias,
centrales sindicales, movimientos populares, asociaciones. A pesar de
contar inicialmente con recursos financieros de las pastorales sociales,
hoy se van consolidando nuevas fuentes de recursos: venta de material,
contribuciones eventuales y una cota anual de cada una de las entidades
promotoras.

¿Cómo divulgar el Grito? En primer lugar, a través de publicaciones
propias: un folleto periódico, con una tirada aproximada de 60 mil números;
un boletín temático y un cartel. En segundo lugar, por la colaboración de
los participantes: radios comunitarias y de sindicatos, pastorales e
iglesias, además de los variados boletines de cada una de las entidades.

En 1995, el Grito contaba con una red de 60 organizadores en todo Brasil.
Hoy ese número llega a los 1.000, de todos los estados de la federación y
de las más diversas entidades (Iglesias, sindicatos, movimientos populares,
federaciones y organizaciones de base). En la reunión de julio, se
identificó en cada estado un punto de referencia, para que sirva de centro
de informaciones y se comunique con la sede de la coordinación nacional.
Ahí se recogerán las informaciones del Grito, porque la prensa, en general,
minimiza y distorsiona la repercusión del evento, sobre todo en relación al
número de ciudades y de personas que efectivamente participaron de las
manifestaciones en las calles.

Si el Grito continua creciendo, como viene sucediendo en Brasil, el
próximo año podrá realizarse un Grito de los Excluidos Continental, y en el
futuro una gran manifestación mundial.

Pe. Luiz Bassegio e Pe. Alfredo Gonçalves,
de la Coordinadora del Grito de los Excluidos en Brasil.



Entrevista con Eric Toussaint


Entrevista publicada en el Semanario Economico Lideres suplemento del diario El Comercio), el lunes 7 de febrero en Quito - Ecuador.

Eric Toussaint ha sido entrevistado por la periodista ecuadoriana Adriana
Lucio Paredes.

Divulgamos esta entrevista aunque aquella no estuvo revisada por el entrevistado antes de la publicacion. Sus respuestas han sido suavizadas (edulcoradas) por la periodista. Sin embargo, la divulgamos.

Por supuesto, el CADTM apoya las reivendicaciones del movimiento popular
ecuadoriano exigiendo el no pago de la deuda externa y se solidariza de la
rebelion del 21 de enero.

Fonte:
Comité pour l'Annulation de la Dette du Tiers Monde
Committee for the Cancellation of the Third World Debt
29 rue Plantin
1070 Bruxelles
tel (322) 527 59 90
fax (322) 522 62 27
cadtm@skynet.be
http://users.skynet.be/cadtm

Muchas de las propuestas existentes para suspender el pago de la deuda
externa son algo utópicas pues apelan, básicamente, a la buena fe del
acreedor. ¿Qué tan viable es obviar las deudas dentro de un sistema
inexorable al cual la justicia parece no concernirle demasiado?

E.T. Ningún sistema funciona inexorablemente pues la historia tampoco lo
hace. Con una visión tal, no se podrían explicar los virajes históricos. En
los años anteriores a la crisis de Wall Street de 1929, por ejemplo, hubo
una tremenda liberalización de mercados, una sobrevaloración de las bolsas,
e inversiones mundiales más importantes que las de hoy. Con la crisis, se
empezó a aplicar las políticas de Keynes. Ello se reforzó en 1944 con la
creación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM)
para regular mercados y controlar flujos de capital. Con los setentas
regresó la desregulación y la liberalización de los flujos. Triunfó el
pensamiento neoliberal y las experiencias dichas "socialistas" fracasaron.
Pero ese período, que duró hasta los noventas, también entró en crisis: en
el sureste asiático, Brasil, Rusia y en las bolsas. Hoy se vive una gran
inestabilidad financiera y una nueva crisis de la deuda externa del Tercer
Mundo.

Pero en el sistema que por el momento rige al mundo, ¿qué tan factible es la
condonación de deudas? ¿No pondría en peligro las finanzas de los países
desarrollados?

E.T. Las deudas totales a nivel del planeta alcanzan 37 mil millones de
millones de dólares. La deuda de los países en desarrollo es de 2000
millones de millones de dólares. Es decir que la deuda de todo el Tercer
Mundo, donde vive más del 80 por ciento de la población, representa un 5 por
ciento de las obligaciones totales. Así que el que se deje de pagar esa
deuda no es catastrófico. La deuda del Tercer Mundo representa solo un 5 ó 6
por ciento del portafolio de la banca privada internacional.

¿Si como usted dice el esquema liberal entró en crisis, significa que la
nueva opción es el intervencionismo?

E.T. Creo que los estados sí pueden regular nuevamente los mercados y los
flujos de inversión en sus países. Lo hizo Malasia en septiembre de 1998:
decidió controlar todos los flujos que entraban y salían de su territorio.
El FMI y el BM vaticinaron el fin del milagro malayo. Ahora, estos
organismos reconocen que Malasia tuvo razón y que su economía se recuperó
más rápidamente que la de Tailandia, Indonesia o Filipinas.

¿Cree que Ecuador está caminando hacia esa nueva alternativa?

E.T. Por el momento, este país ha decidido aceptar la dictadura de los
mercados financieros.

¿Por qué el término 'dictadura'?

E.T. En países como Brasil o Ecuador puede parecer una palabra muy
esquematizada, pero varios economistas muy serios la utilizan. Se habla de
dictadura porque muchas veces son las bolsas de valores y por tanto los
mercados y los especuladores los que deciden el futuro de una empresa, por
encima de la estrategia industrial de ésta. En los últimos meses, Ecuador
decidió aceptar las reglas de los mercados financieros y las de grupos
nacionales muy ricos que sacaron sus capitales, los pusieron en otros países
y desde allí adquirieron gran parte de los bonos Brady.

¿A eso se refiere en el libro "Un continente contra la deuda" cuando afirma
que el pago de la deuda es un mecanismo de bombeo de recursos hacia los
detentores de la riqueza nacional?

E.T. Sí. En el caso de los bonos Brady ecuatorianos, más de la mitad son
poseídos por ecuatorianos ricos. Parece que el 80 por ciento de esos bonos
poseidos por ecuatorianos es detenido por 18 familias o empresas. Es decir
que cuando Ecuador paga esta deuda, que parece externa, reembolsa en
realidad a ciudadanos ecuatorianos. Buena parte de la deuda externa
latinoamericana es detenida en los mercados financieros de Wall Street o
Londres por ciudadanos de esa misma región.

¿Cómo decir que Ecuador juega por las reglas de los inversionistas cuando en
septiembre pasado anunció la moratoria del pago de Bonos Brady?

E.T. La decisión de suspender el pago de los bonos fue positiva, pero
impulsada por el FMI. El FMI se dio cuenta que las instituciones financieras
privadas nunca pagaban parte del costo de los ajustes en los países en
problemas. Lo criticable es que el FMI ensayó con el pequeño Ecuador. No lo
hizo con Argentina, Brasil o México. Por otra parte, Ecuador ha tomado otras
medidas nefastas, tales como la dolarización.

Muchos consideran que esa era la única alternativa que le quedaba al país...
¿Qué opina?

E.T. Cualquier Estado, aunque sea en un país periférico, debe mantener un
margen de maniobra de su moneda nacional. Esta es también un modo de
incentivar la economía. Las asociaciones multilaterales critican ciertas
políticas monetarias de los estados porque dicen que son los mercados los
que tienen que regular. Pero si no son los gobiernos elegidos por la gente
los que inciden sobre su economía, entonces no hay democracia. Ecuador
renunció a ejercer la democracia, y por eso hubo resistencia. Con la
dolarización, el país se volverá muy dependiente de la valorización del
dólar. Si éste sube, el costo de las exportaciones será muy alto.

¿Qué otros problemas ve en el Ecuador actual?

E.T. Uno de los problemas fundamentales en Ecuador es la política
tributaria. Un país no puede contar solo con el ingreso de sus exportaciones
para financiar sus gastos. Debe tener una política impositiva
redistributiva. Si existe una capa reducida pero muy rica, ésta debe
contribuir más. El impuesto es un invento de la civilización para tratar de
redistribuir el ingreso en favor del conjunto de la sociedad y generar
crecimiento.

En su opinión, ¿cómo debe configurarse esa política tributaria en el país?

E.T. Estaría en favor de disminuir el IVA sobre productos o servicios de
primera necesidad, de levantar impuestos sobre el patrimonio o la fortuna y
de poner un impuesto sobre las ganancias. Parece que en este país, los
bancos casi no tributaban antes de entrar en crisis.

En el libro "Un continente contra la deuda", usted dice que no solo hay que
dejar de pagar la deuda sino que hay que abandonar todos los planes de
ajuste estructural. ¿Por qué?

E.T. En general, el esquema de ajuste estructural implica mayor apertura,
una fuerte devaluación de la moneda, aumento de la tasa de interés interna,
reducción del gasto del Estado, privatizaciones, y modificaciones de la
política tributaria, disminuyendo los impuestos sobre los ingresos de los
ricos y aumentando el IVA. Este ajuste se aplica por igual en 150 países, a
pesar de lo diferente que son sus economías. Sus consecuencias han sido
claramente nefastas. Economistas de otras escuelas como Paul Krugman hacen
el mismo diagnóstico. El propio economista en jefe y vicepresidente del BM,
Joseph Stigglitz, sacó estas conclusiones. Pero fue obligado a renunciar a
su cargo por Larry Summers, secretario de Finanzas de EE.UU.

Los que lo promueven ven en el ajuste un mecanismo para poner orden las
finanzas nacionales. ¿O es solo un instrumento al servicio del Norte?
¿Realmente cree que funcionan con esa mezquindad el FMI y el BM?

E.T. ¿Quién controla esos organismos? Los nueve países más industrializados
del mundo tienen el 52 por ciento de los votos en el FMI. Por sí solo,
EE.UU. tiene 17,5 por ciento de los votos en el FMI y el BM. Para ser
presidente del BM hay que ser ciudadano de EE.UU. Ambos organismos son
instrumentos al servicio del G7. Por ejemplo, Bélgica, que tiene 10 millones
de habitantes, tiene 5 por ciento de los votos en las dos entidades. Brasil,
con 170 millones de habitantes, solo tiene el 2 por ciento.

¿Propone entonces eliminar los organismos financieros internacionales?

E.T. No. Pienso que habría que reformarlos profundamente para que respeten,
al menos, las reglas de la ONU. Es decir: que cada país tenga un voto.
Abogo además en favor de la tasa Tobin: un impuesto sobre las transferencias
financieras en divisas del 0,1 por ciento. En los mercados financieros se
intercambian 1 800 millones de millones de dólares por día. El 98 por ciento
se destina a la especulación. El 80 por ciento se concentra en ocho plazas
financieras y es controlado por unos 200 grupos. El FMI podría monitorear el
cobro de la tasa y parte de los ingresos, calculados en al menos 100
millones de millones de dólares al año, podría financiar programas de
desarrollo. El PNUD, la Conferencia de N.U. para el Comercio y el
Desarrollo, el Gobierno de Finlandia y el Parlamento canadiense apoyan la
propuesta. Hace poco, en el Parlamento europeo hubo casi una mayoria a favor
de la tasa Tobin. Ya no es solo una utopía.

¿Qué pasaría si, en plena dolarización, Ecuador decide seguir su receta y
deja de lado la deuda externa y cualquier plan de ajuste? ¿Cómo obtendrá los
dólares que necesita?

E.T. Pienso que lo que Ecuador debería haber hecho, al declarar la
moratoria, es dialogar de manera abierta con otros deudores para conformar
un club y así negociar colectivamente.

Entre tanto, ¿cómo hacer marchar la economía sin inversión extranjera?

E.T. Instaurando otro plan económico. Uno que priorice el mercado interno,
satisfaciendo las necesidades básicas. La mayoría de países abandona
culturas de autosubsistencia en favor de la exportación, importando
productos básicos. Ello va en detrimento de los pequeños productores. En
segundo lugar, se necesitan acuerdos regionales para depender menos de las
exportaciones hacia países industrializados. Finalmente, urge una nueva
política tributaria.

 

 




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