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El desarrollo local sostenible y las tradiciones: el desafío Parakuiyo Maasaï

¿Estilo de vida tradicional y desarrollo local?

Judith Hitchman, Março 2010

Uno de los temas más complejos y difíciles a los que los pueblos autóctonos de nuestro planeta deben responder es como deben conciliar su estilo de vida tradicional con lo que se considera un verdadero desarrollo sostenible (..incluso si deben o no conciliarlo). Recientemente tuve el gran privilegio de pasar una semana de visita en lo de mi amigo Maasaï, Adam Kuleit ole Mwarabu en Parakuyo en Tanzania. Conocí Adam en Tunes el año pasado durante las negociaciones de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) que trataban sobre los recursos fitogenéticos. En ese entonces, yo trabajaba con el lobby de la sociedad civil. Durante el encuentro, había admirado la manera que tenia Adam de conciliar modernidad y tradición. Después de todo, no muchas personas pueden presentarse delante una asamblea de la ONU, llevando la vestimenta tradicional Maasaï (que viste continuamente) y hacer una presentación PowerPoint… En octubre último, aproveché de la visita que realicé en lo de mi hijo Keniano, Ruwa, en el norte de Mombasa, para ir a Dar-es-Salaam en Tanzania y viajar en autobús para visitar Adam y su familia.

Muchas veces, nuestra visión del desarrollo local sostenible tiene tintes de nociones culturales occidentales de progreso y olvida tomar en cuenta la sabiduría de las tradiciones locales. Lo que es peor, muchos pueblos indígenas adhieren a los que se llama “modernidad” en detrimento de sus prácticas tradicionales. Los efectos combinados de la explotación de los recursos minerales y de la tenencia de la tierra por intereses extranjeros, la avaricia de ciertos seres humanos; el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y del equilibrio natural entre los ecosistemas tradicionales, producen un desarrollo local que lleva a todo menos a un desarrollo sostenible.

Pero la educación puede considerarse como una de las posibles salidas. Este artículo intenta relatar una parte de la historia, de la vivencia de la población Maasaï de Parakuyo, un pequeño pueblo a unos 60 km de Morogoro en el distracto de Kilosa en Tanzania, de Adam Kuleit ole Mwarabu y su familia, de su colega son Pololet Mgema y de Peter John Mruma, director de la escuela secundaria de Parakuyo. Este artículo es el resultado de momentos muy privilegiados que viví allá en noviembre pasado. 4000 habitantes viven en el pueblo y poseen animales de cría como bovinos, ovejas, cabras y asnos sobre una superficie de 30000 ha.

Una sociedad tradicional fundada sobre el equilibrio armonioso entre los hombres, las mujeres y la naturaleza: el contexto

Son pocas las personas que toman conciencia del equilibrio tradicional y complejo de la sociedad Parakuiyo Maasaï. Esta sociedad es pastoralista y sus tierras son tradicionalmente consideradas como un bien común. Su territorio se extiende en Kenia y el Tanzania. Su sociedad se basa en las tradiciones transmitidas de generación en generación. Tiene una apertura de espíritu, en su fundamento humanista, y está estructurada sobre una sabiduría espiritual profunda, un conocimiento de las virtudes medicinales de las plantas y de los árboles y sobre una práctica social que se basa en el honor, en la lealtad, en el compartir y en el respeto. Su sociedad esta también fundada sobre la sabiduría de la mediación y sobre la resolución de conflicto más que sobre la agresión.

Sus prácticas pastorales se basan en un profundo conocimiento histórico de sus tierras y de la sucesión de las estaciones secas y húmedas. Incluye la cohabitación con la fauna y un manejo diferencial del pastoreo: las vacas comen la hierba larga y los otros animales comen la hierba mas corta, las acacias y otras plantas. La sequía no es un fenómeno nuevo en estas regiones, pero el acceso sucesivo a los pastizales de montaña y a la estepa aseguraba la sobrevivencia del ganado. Contrariamente al discurso expuesto por muchos organismos “de desarrollo”, los Maasaï nunca destruyeron sus tierras. ¡Al contrario, su manejo rotativo de los pastizales fue un factor importante para su conservación! Hasta hace poco, los Maasaï eran un pueblo rico, con miles de cabezas de ganado, aún si no le dan tradicionalmente mucha importancia al dinero. En general utilizan el trueque y pagan la dote y el restablecimiento de la paz con el ganado.

La reforma agraria, la toma de las tierras y la violación de los derechos de los hombres y de los animales

Las reformas agrarias coloniales y postcoloniales otorgaron derechos de tenencia de la tierra privados sobre las reservas naturales para la fauna y sobre los parques (con fines turísticos) e introdujeron el modo de cría occidental intensivo del ganado sobre las mejores tierras, las que habían sido destinadas a las poblaciones elite negra y blanca.

Los Maasaï fueron progresivamente marginalizados y desposeídos de sus tierras. Fueron expulsados de sus tierras de pastoreo tradicionales como el Mara (la actual célebre reserva nacional de Maasaï Mara en Kenia) y el cráter del Ngorongoro en Tanzania. Para un pueblo que concibe la tierra como un bien común, y no como un recurso destinado a particulares (o al Estado), estos enfoques entran en profunda contradicción con la manera tradicional de los Maasaï. Los mismos tienden a gobernar a través de convenciones sociales y políticas que disminuyen los riesgos en un clima imprevisible y en condiciones semiáridas. El equilibrio de la cultura y de la naturaleza facilitó la convivencia armónica de los Maasaï con las otras creaturas en sus tierras.

Uno de los tantos incidentes que se produjeron en 2009 (muchos otros ocurrieron en 2006) permiten ilustrar la toma de las tierras. Comunidades no pastoralistas expulsaron masivamente los Maasaï de sus tierras tradicionales en Tanzania con el apoyo y la complicidad del gobierno. Montaron ranchos modernos para la cría intensiva del ganado destinado a la exportación de carne.

Estos productores se apropiaron de tierras que no les pertenecían, obtuvieron los títulos de propiedad e iniciaron su explotación ganadera. El gobierno los apoyaba, afirmando que los Maasaï eran iletrados y pobres. Las vacas fueron cogidas y murieron de sed y de hambre. Hubo combates debido a estas prácticas, incluso se registraron decesos. Las casas de los Maasaï fueron incendiadas. El acceso al agua para el pastoreo se transformó en un grave problema. Las vacas fueron confiscadas, y los Maasaï debieron pagar una multa de 30000 chelines tanzanienses (aproximadamente 18€) por cabeza de ganado, por “perjuicio al medioambiente” y 1,500,000 chelines tanzaniense (880€) para alquilar los camiones que desplazarían el ganado de los “campos”. Durante estas expulsiones, los jefes tradicionales y el arzobispo Maasaï Jacob Mameo de la diócesis ELCT Morogoro realizaron una gira por todos los pueblos y organizaron reuniones tradicionales para movilizar la defensa y las reivindicaciones. Los pastores nómades expulsados informaron sobre esta violación de los Derechos Humanos y de los Derechos de los Animales a los miembros de los parlamentos de la Unión Europea, de las Naciones Unidas, de la Comisión Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos así como las Autoridades Locales…la información no surtió gran impacto..aun.

De sus importantes riquezas (el ganado), los Maasaï se vieron rápidamente reducidos a una comunidad empobrecida: en general, los individuos que eran propietarios de 300 vacas las perdieron del día a la mañana. Los niños ya no pudieron ser escolarizados puesto que sus padres ya no podían asumir los gastos de escolarización. Estos hechos, no solamente son inconstitucionales pero también son una violación a los Derechos Humanos y a los Derechos de los Animales…el primer ministro creó una comisión de investigación en 2007. Dos años más tarde, el informe no ha sido aún publicado. La posición del gobierno fue la de priorizar las inversiones extranjeras en las tierra y el turismo…Las regiones de Arusha, Rukwa, Mbeya et Morogoro fueron las mas siniestradas. Una población de 10000 pastores perdió más de 300000 cabezas de ganado. Las familias afectadas fueron destinadas por el gobierno a morir de hambre y de enfermedad…

Lucha contra viento y marea

La Parakuiyo Pastoralists Indigenous Community Development Organisation (organización comunitaria de desarrollo de los pastores indígenas Parakuiyo) fue fundada por la comunidad como una ONG informal. Utiliza el leadership tradicional de los Maasaï como una forma de gobernanza. En 2006, adquirió el estatuto de organismo formal, lo que le da acceso al financiamiento externo para los proyectos locales. La misma continúa con éxito su trabajo a nivel internacional en materia de defensa de los derechos Maasaï y de los pastoralistas. Es también miembros de PINGO’s Forum, una plataforma nacional, creada en 1994 para defender los derechos tradicionales de los pueblos indígenas, de los pastoralistas y de los cazadores-colectores. Los cuatro objetivos son los derechos humanos, los derechos sobre la tenencia de la tierra, la educación (secundaria y superior) y el “empowerment”.

En el mismo pueblo de Parakuyo, hay varios grifos y sanitarios con cisternas y algunas casas no tradicionales poseen sus propias duchas y sanitarios con cisterna. Las niñas pueden ir a la escuela ya que no deben ir a buscar el agua para la cocina a varios centenares de metros.: es uno de los mayores logros para permitirles el acceso a la educación. El pueblo tiene también una escuela primaria. Vicky , la esposa de Adam, es profesora allí. Debido a la crisis financiera su salario fue reducido, lo que incremento las dificultades económicas. Su hija, Winnie, vive en lo de los padres de Vicky a una hora del pueblo, donde frecuenta el jardín de infantes (no existe este establecimiento en Parakuiyo). Una persona es remunerada por sus padres para llevarla todos los días en bicicleta a la escuela y la ven solamente durante las vacaciones o una vez por mes…Su hijo Longishu, es aún pequeño y disfruta de una vida llena de amor y de libertad relativa (puesto que es vigilado por los unos y por los otros). Viven todos en una sola habitación en una casa proporcionada por la escuela de Vicky. Las conexiones internet son una aventura acrobática. Adam (que es muy alto) debe a menudo ubicar su computadora sobre varias sillas sobre la mesa para poder captar la señal…Adam se encuentra constantemente solicitado sobre todo tipo de temas cuando está en su casa, puesto que es considerado como un “anciano junior’ y como un líder.

La escuela secundaria de Parakuyo es el objetivo central del proyecto del pueblo. Fue fundada en 2005 e inaugurada en 2007. 220 alumnos asisten a esta única escuela secundaria internado Parakuiyo Maasaï en Tanzania. La mayor parte del financiamiento proviene de la comunidad de las familias Maasaï cuyos niños asisten a la escuela. Funciona también con una subvención de 20 000 chelines para cada niño que asiste a la escuela. La misma tiene salas de clase y dormitorios para las clases 1-3 (el sistema de educación secundaria está compuesto por las clases 1-4). Existe un equilibrio entre los sexos de los niños inscriptos: 45% de niñas y 55% de niños. El 90% de los estudiantes provienen de familias pastoralistas. Hace 5 años, muy pocos niñas frecuentaban la escuela, pero una campaña de información sobre la importancia de la educación, apoyada por los jefes tradicionales fue llevada a cabo con éxito. La escuela secundaria fue construida para los niños de Parakuiyo Maasaï en la región de Morogoro y las regiones vecinas. 90% de los estudiantes de la escuela son Masaaï Parakuiyo.

La escuela se apoya también sobre enfoques tradicionales para ayudar a los jóvenes a desarrollar el sentido de las responsabilidades comunitarias a través del cuidado de plantas y árboles. Luego de la escuela, los alumnos externos participan también a las actividades tradicionales de cría y de vida del pueblo.

La escuela se enfrenta a toda una serie de desafíos, algunos de ellos tienen un carácter de urgencia. Los niños que pasaron con éxito las clases 1-3, se encuentran sin sala ni dormitorios para el cuarto y último nivel de la escuela secundaria. No pueden asistir a una escuela que nos les brinda esas comodidades. Tampoco tienen un laboratorio de ciencias ni equipamientos. La cocina, algo más que una placa de metal galvanizado sobre un fuego abierto, utiliza madera en vez del gas o energía solar para la preparación de los platos. Lo que no es una solución ecológica óptima.

Además de la búsqueda de fondos para la construcción de las salas y de los dormitorios, existe también un proyecto de educación para adultos…

Como intenta explicar el artículo, las comunidades Maasaï se enfrentan hoy en día a una serie de desafíos: problemas de derechos humanos, el cambio climático, la toma de las tierras, las dificultades económicas y la migración inevitable, no hacia otros pastizales y praderas, pero hacia las grandes ciudades y los centros turísticos, con todo lo que ello implica. Independientemente de las repercusiones futuras de la política gubernamental o del cambio climático sobre las comunidades de ganaderos pastoralistas, Parakuyo apunta a la educación, fundada simultáneamente sobre un sistema moderno y sobre las tradiciones Maasaï que forman parte del proyecto Parakuyo. Es un elemento importante que ayudará a los jóvenes a conservar su identidad y a afrontar lo que el futuro les depara.

Fontes :

Publicado en el Boletín Internacional de Desarrollo Local Sostenible #66 – 1 de Marzo de 2010.