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Ayllu, tenencia de la tierra y solidaridad en los Andes bolivianos

Liliana Elizabeth DURAN AGUILAR, septiembre 2002

Cuando murió su padre, dejó en herencia sus tierras a ella y a sus hermanas. Esta situación cambió el ritmo de su vida. Actualmente, Enriqueta Huanto, es miembro de la organización de mujeres Bertolina Sisa y del Consejo Nacional de Ayllus y Markas de Qullasuyu , CONAMAQ, organización nacional de los pueblos indígenas de Bolivia.

En Bolivia, alrededor del 74,6 por ciento de la población es indígena. Sin embargo, los dirigentes de las organizaciones indígenas no se consideran bolivianos, sino que prefieren identificarse como pueblos originarios, aymaras o kechwas en la zona altoandina.

Recuerda que cuando fue niña, con el apoyo de familiares salió a la ciudad para ir a la escuela. Durante ese tiempo, trabajaba en casas de familias mestizas, diferentes a ella y sus costumbres. Le hacían sentir diferente en la escuela, sintió mucha discriminación por su forma de vestir; en su interior pensaba en el colonialismo, y lo culpaba por su exclusión.

Hereda la tierra, y comienza a participar en representación de ella y sus hermanas. Ingresa a la dirigencia sindical con el cargo de ’Organización por Tierra’ y aportó en el proceso recuperación de la tierra, sea ’poseyendo legalmente o sin legalidad poseyendo’, dice Enriqueta.

En el ayllu o comunidad, todos tienen que cumplir con las mismas obligaciones como posesionarios de la tierra. Por ello, Enriqueta pasó a ser un apoyo para el dirigente o autoridad de la comunidad desde muy joven, cuando tenía apenas 18 años de edad. Desde entonces conoció la política.

La posesión de la tierra es individual, ’sayana’(propiedad familiar) y se tiene otra tierra colectiva que es ’saynoca’(tierra cultivable comunal) en la que todos hacen rotación en conjunto. Hay tierras de pastoreo, ’anacas’, en las que también todos comparten para el ganado. En las comunidades todos cuidan la tierra. Hacen las terrazas para que la tierra no baje y se erosione. Luego cuentan con los ayllus (son entre 500 y 1000 hectáreas de espacio geográfico). Los comuneros son como los dueños, son los que norman la utilización de la tierra. Se dice ’como dueños’, porque no cuentan con documentos legales; todas las normas son orales, pero se respetan. La ’Jilacata’ (la autoridad tradicional) establece las normas de conducta, para la administración política, económica, social y cultural . Un determinado espacio es un ayllu. Cuatro ayllus forman la marka, que es la asociación de ayllus. Un ayllu está compuesto por alrededor de 500 habitantes.

Para Enriqueta hay una diferencia muy grande entre la estructura del Estado Boliviano, y la organización social y territorial de los pueblos indígenas. A pesar de que la mayoría de la población es indígena la tierra no está en sus manos. Bolivia cuenta con 8 millones de hectáreas, de las cuales solamente 3.000 están en manos de indígenas. La mayoría de las tierras están en poder de las empresas agrícolas, madereras, ganaderas que son las que ocupan más espacio. El gobierno posee muchas tierras, pero, según Enriqueta, no hace uso de ellas.

Con la cantonización y la división política de Bolivia han sido divididos los ayllus. Algunos indígenas mantienen sus tierras discontinúas en diferentes departamentos o regiones. Antes se podía vivir también en los valles o zonas tropicales llamadas ’yungas’, pero en la actualidad con la reforma agraria les encerraron en las parcelas y no pueden tener otra parcela más allá, ya que significaría otras obligaciones, impuestos, etc. y también deben hacer muchos trámites. En la nueva Ley de Reforma Agraria, de octubre de 1996, está permitida la propiedad legal. En los ayllus la propiedad siempre es colectiva.

Con respecto a la tenencia de la tierra por parte de las mujeres, existe el criterio de que ellas generalmente reciban o hereden menos, porque las nuevas madres de familia pasan a vivir en las tierras de los esposos. Cuando la mujer enviuda, se queda con la tierra del marido, y, desde luego, debe cumplir con todas las obligaciones ante la comunidad como poseedora.

Uno de los problemas que enfrentan actualmente las comunidades indígenas de Bolivia es que en el ámbito local hay dos estructuras, una del Estado y otra de los indígenas.

Actualmente desde el Consejo Nacional de Ayllus y Markas de Qullasuyu -CONAMAQ- están trabajando en la legalización de territorios indígenas.

Enriqueta manifiesta que no es autoridad. Ella solo es considerada como apoyo, es decir voluntaria, pero piensa que, talvez, más adelante puede llegar a serlo. Ella nos cuenta que sus hermanos indígenas la buscan por su experiencia de 10 años y porque conoce las leyes.

 

Commentario

Al igual que los dirigentes del CONAMAQ, Enriqueta Huanto cuestiona la estructura del Estado Boliviano y rescata la organización social política precolombina, basada en el ayllu y las autoridades tradicionales. Desde esta perspectiva, la articulación entre la propiedad familiar y comunitaria de la tierras es la que les permite, a los pueblos originarios, mantener su dinámica de solidaridad y apoyo mutuo, sin que prevalezcan los intereses individuales.

Es interesdante señalar el valor que dan a la palabra. En el mundo occidental, si no se cuenta con documentos públicos que certifiquen tal o cual cosa u acción no hay respaldo válido. Solo vale lo escrito, firmado y notariado. Los indígenas, en cambio, reconocen valor a lo oral, y eso los hace más humanos y solidarios.

Sin embargo, en este mundo globalizado y occidental, las naciones y pueblos indígenas corren el riesgo de perder, con el tiempo, sus valores, costumbres y tradiciones. Para contrarestar esta tendencia la entrevistada rescata el rol y la responsabilidad de los ancianos en estas culturas : la transmisión de los conocimientos y saberes de generación en generación.

Fuentes :

D-P-H (Dialogues, Propositions, histoires pour une citoyenneté mondiale) www.d-p-h.info/index_fr.html